Río y Tokyo. Lejos y a pie cambiado
Yo estuve en los Juegos Olímpicos. Río y Tokyo. Lejos y a pie cambiado.
Como le pasa a tantos deportistas en su carrera, hay citas inasumibles, otras con los tiempos cambiados en preparación y para otras la vida o las inquietudes personales lo ponen difícil o imposible.
Unas veces el presupuesto, otras veces la familia, en otras ocasiones las lesiones, puede haber incluso más motivos o combinación de varios.
En Río y Tokyo tuvimos que dejar pasar oportunidades, por motivos variados. Comenzamos en orden cronológico, por Rio.
Río 2016. Muy lejos.
Como aficionados a los JJOO que somos, nos enteramos con tiempo de dónde se celebraban y en ese momento ya nos parecía que el listón estaba demasiado alto para nuestra preparación.
Ni se nos pasó por la cabeza, el viaje suponía muchas horas de vuelo con escalas y se nos escapaba bastante de presupuesto. No llegamos ni a investigar cómo comprar entradas.
Hicimos otro viaje, que hoy por hoy figura entre los mejores de mi vida. Pero ese viaje no entra en el motivo principal del blog.
Los Juegos Olímpicos, los vimos ya de vuelta por televisión en diferido o, alguna vez, en directo.
Tokio 2020. Quedó en un y si…
La idea de Tokio no llegó ni a proyecto. Nos planteamos la posibilidad de ir, pero la realidad nos demostró que no era el mejor momento. Sin hacer cálculos ya veíamos que el coste sería muy alto. Primera excusa.Pensativo ya estaba en nuestras vidas y eso suponía otra pega para no empezar a proyectarlo. Segunda excusa.
Ya finalizando 2019, había que añadir la excusa de una niña, Mariesque, que para la fecha inicial de las olimpiadas tendría 2 meses. Esta excusa ya era más potente. Casi definitiva.Por si fuera poco con eso, en marzo de 2020 se cierran las fronteras de casi todos los países del mundo, debido a la COVID-19. Tras sopesarlo, decidieron posponer los Juegos Olímpicos a 2021.
Posteriormente decidieron que fueran a puerta cerrada. Excusa definitiva.
A verlo en televisión y en diferido por la diferencia horaria.
Estas dos ediciones marcan lo que podemos definir como el “periodo de entrepresencias”. Más adelante, en nuevas entradas (esta vez en varias) iré detallando nuestra primera estancia inmersiva en los Juegos Olímpicos, París 2024.

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